En 2016 emprendimos una ilusión: recuperar un antiguo Carmen del Realejo, uno de los rincones más auténticos y con más encanto de Granada, para convertirlo en un alojamiento turístico.

Desde el primer momento tuvimos claro nuestro propósito de preservar el alma tradicional de la casa, su estructura, su jardín y su serenidad, al tiempo que la adaptábamos a los estándares de confort y sostenibilidad actuales. El resultado son siete apartamentos donde historia, sencillez y sostenibilidad conviven en equilibrio.

Un refugio tranquilo, rodeado de vegetación y luz, desde el que disfrutar de Granada.